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((**Es6.521**) durante muchos años, hasta obtener títulos universitarios, dejaban el Oratorio y se convertían en enemigos suyos, vencidos por sus pasiones, por respeto humano o por opiniones políticas; don Bosco hablaba siempre bien de ellos, los saludaba cariñosamente cuando se encontraba con ellos y obtuvo para algunos puestos honoríficos y lucrativos, después de haberle maltratado. >>Uno de éstos, que durante muchos años le injurió y perjudicó gravemente,y que vivió siempre apartado de él, fue a visitarle un día, después de la comida, para cierto asunto de su propio interés, mas no para pedirle perdón. Lo anunció el sirviente, y los que estábamos presentes sentimos curiosidad por asistir a aquel encuentro. Don Bosco al oír aquel nombre, contestó sin alterarse: >>-A qué viene aquí...? Dile que me deje en paz. >>Pero aquél, de improviso y sin ser notado, entró en la sala, llegó hasta sus espaldas, y le dijo: >>-íDon Bosco! >>Don Bosco no se estremeció, no cambió de color, no hizo el menor gesto de impaciencia y exclamó: >>-íHola! Tú por aquí? >>Y entabló conversación con él, como si hubiesen estado siempre en óptimas relaciones>>. Don Francisco Cerruti: <>. ((**It6.694**)) Don Miguel Rúa, don Joaquín Berto y don Juan Turchi, todos a una, repetían: <>-Sed siempre fáciles en juzgar bien al prójimo y, si no podéis hacer más, interpretad bien sus intenciones, disculpándole al menos por éstas; no echéis nunca en cara las ofensas ya perdonadas. Haced bien a todos y mal a ninguno. >>Efectivamente, él se portaba con gran mansedumbre, cuando le tocaba sufrir algún daño para sus obras o sus muchachos; se defendía, sí, con buenas razones, pero no guardaba resentimiento personal; (**Es6.521**))
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