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((**Es6.477**) de la oración y la frecuencia de los Sacramentos, pero jamás se mete en asunto de guerras y soldados de este mundo. -Corren voces de que Pío IX le ha mandado mucho dinero. No sabe usted algo de eso? -Sé que el año 1858, cuando don Bosco fue a Roma, Pío IX le entregó una cantidad para que alegrara un día a todos los chicos de los tres Oratorios de Valdocco, Puerta Nueva y Vanchiglia; pero no sé, ni creo que después le haya enviado ese dinero que usted dice. Si así fuera, no se le vería salir tan a menudo para ir a pedir limosna por Turín para sus huerfanitos, ni estaría tan acosado por sus acreedores. Imagínese, señor Jefe, que, de vez en cuando, he asistido en la portería a escenas que de veras me daban lástima. Acudían los acreedores, que sabían la hora en que tenía que salir o entrar en casa, lo esperaban allí, y entonces unos rogaban, otros gritaban y algunos amenazaban diciendo que querían cobrar. El pobre hombre prometía pagar a todos, que no dejaría perder un ochavo a ninguno, pero que, por el momento, ((**It6.635**)) tuvieran paciencia, porque no disponía de nada, absolutamente de nada. Yo fui también jefe de la zapatería y sé que el proveedor de pieles no quería a veces suministrarle porque don Bosco no podía pagar a tiempo. Puede usted creerme, señor Jefe; si don Bosco tuviese tanto dinero como cuentan, no lo gastaría ante todo para librarse de tantos fastidios? -Y el dinero que manda a sus hermanos, que compran fincas, construyen casas y palacios, de dónde lo saca? -Esto no es verdad, señor Jefe, porque don Bosco no tiene padre, ni madre, ni hermanas; sólo tiene un hermano que trabaja la tierra con sus hijos. -Sin embargo, me han contado que durante las vacaciones lleva de excursión a sus muchachos a Castelnuovo de Asti; a casa de quién los lleva? -Los lleva a su casa, que no es ningún palacio ni una gran finca; es tan pequeña que, a duras penas, si los muchachos pueden resguardarse de la intemperie, amontonados en la cuadra y en el pajar. -Será como usted dice, pero no se puede negar que don Bosco recibe dinero. Sabría usted decirme quiénes son sus principales bienhechores? -También yo creo que don Bosco tiene en Turín bienhechores que le socorren porque, de otro modo, tendría que dejar morir de hambre a cientos de pobres jovencitos o abandonados en la calle. Todas las personas caritativas lo ayudan; pero yo no sé quiénes son éstas. Por lo demás confieso que me gustaría que todos los turineses (**Es6.477**))
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