Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es5.111**) lucha contra mis principios como yo lucho contra los suyos; pero, mientras me combate, demuestra amarme sinceramente, tendiéndome una mano bienhechora en el momento de la necesidad, con lo que demuestra conocer la práctica de la caridad cristiana, que muchos predican tan bien. Quisiera Dios que imitasen su caridad sus hermanos del Campanone, los cuales no saben hablar sin insultar, menospreciar y ridiculizar las cosas más serias.1 Como respuesta a su carta, le digo que acepto como un precioso regalo el ofrecimiento de su amistad, y espero que pronto pueda presentárseme una ocasión, sin perjuicio de mi conciencia, de demostrarle que le quiero, no de palabra, sino de verdad y de obra. Por un sinfín de razones no me hallo ahora en disposición de poder aceptar su generoso ofrecimiento; pero la profunda impresión que él ha producido en mi corazón, no se borrará tan fácilmente. Entre tanto, roguemos el uno por el otro, a fin de que Dios nos conceda la gracia de encontrarnos juntos por toda la eternidad ante su trono, cantando el himno de los redimidos con la sangre del Cordero. Créame, con sincera estima, Su s.s. y amigo LUIS DE SANCTIS ((**It5.142**))íAfortun ado De Sanctis, si hubiera escuchado el consejo de don Bosco y se hubiera desligado de sus vergonzosos compromisos! Pero el infeliz cerró sus oídos a la voz del cielo, se conformó con dar gracias a don Bosco y publicar en la Luz evangélica estas palabras: <>. Además escribía, por carta, al director de la Buona Novella (Buena Noticia): <>. Pero don Bosco no se conformaba con el elogio de De Sanctis: no quería dejar incompleta su obra; así que le envió la carta siguiente: Ilmo. Señor: Estoy íntimamente satisfecho de que mi carta haya sido del agrado de V.S. Ilma., y puesto que dice que se encuentra en necesidad, quisiera que, al tiempo que acepta mi amistad, me ofreciera la ocasión de proporcionarle algún alivio. Querría, además, 1 El Campanone era un periodiquillo católico, aparecido en Turín aquel mismo año, escrito con mucho garbo y agilidad. Era el martillo de los herejes, que, por lo mismo, lo odiaban de muerte. En un manifiesto de la secta evangélica del 5 de agosto de 1854, se leían entre otras, estas expresiones, llenas de odio y de rencor: <>. íLinda tolerancia! (**Es5.111**))
<Anterior: 5. 110><Siguiente: 5. 112>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com