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((**Es3.397**) se hace es inmenso. Todos aquellos muchachos, que en su mayoría hubieran crecido en la ociosidad y en el vicio, se encaminan hacia la virtud y el trabajo. En efecto, su celoso preceptor ((**It3.512**)) y amigo les busca con todo empeño un patrón honesto que los admita para enseñarles su arte; y ya el hecho de ser presentado un muchacho por don Bosco, como alumno suyo, es una garantía de moralidad para el dueño del taller, que lo admite más fácilmente para adiestrarlo en el ejercicio de su profesión. Así, de aquel vivero de honestos obreros sale cada año un buen número de adolescentes, capacitados para cubrir sus propias necesidades, y que conservarán, es de esperarlo, a lo largo de su vida, los hábitos de moralidad, que en sus tiernos años adquirieron. >>Debemos añadir que, como frecuentemente se encuentra alguno entre estos pobres muchachos que, por la muerte o la ruina de sus padres, queda totalmente abandonado, son ya varios los que se hallan recogidos en las casuchas a las que antes hemos aludido, donde reciben sustento durante el tiempo de su aprendizaje, hasta que puedan mantenerse por su cuenta con el fruto de su sudor. A este albergue de beneficencia, acudieron el día de la Anunciación dos miembros de la Comisión de la obra Obolo de San Pedro, invitados por el benemérito fundador del Oratorio. Se trata de recibir la ofrenda de aquellos buenos y ejemplares muchachos había querido hacer para la Obra. Enterados ellos de los desgraciados sucesos de Roma y de que el Padre común de los fieles ha sido reducido a la condición de un desterrado, quisieron concurrir espontáneamente con su óbolo a engrosar el tributo de filial veneración que se quiere recoger en Turín, para ponerlo a los pies del Vicario de Cristo. >>Cuando los delegados de la Comisión entraron en el modesto recinto, donde tanto bien se lleva a cabo, fueron recibidos por el Director con la más exquisita cortesía; después, con gran emoción de su corazón, se vieron rodeados de ((**It3.513**)) aquellos muchachos que, llenos de alegría, les hicieron hermosa y alegre corona. >>Dos de ellos se adelantaron. Uno presentaba sobre una bandeja las treinta y tres liras recolectadas entre todos, mientras el otro pronunciaba un sencillo y muy sentido discurso, del que ofrecemos a los lectores unos fragmentos>>. El ilustre escritor presenta a continuación una parte del discurso, que más arriba hemos transcrito, y después añade: <(**Es3.397**))
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