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((**Es2.395**) Estas son las sentencias que se leen en el breviario. Pero volvamos tras los pasos de don Bosco y de su madre, que bajan las colinas de Castelnuovo. Iban a la apostólica, esto es, a pie, y hablando de Dios y de sus cosas. Al llegar a la ciudad de Chieri, se detuvieron un poco en casa del abogado Vallimberti, cuya familia mantenía íntima amistad con los Bosco. Después de comer, se pusieron de nuevo en camino y, al atardecer, llegaban a Turín. En el Rondó, donde actualmente se cruzan la avenida Valdocco y la de la Reina Margarita, a poca distancia de la nueva morada, tuvieron un feliz encuentro, que merece ser recordado. Casualmente se toparon con el teólogo Juan Vola, junior, celoso sacerdote de Turín, que apenas vio a don Bosco se apresuró a ir a él. Después de la más cordial felicitación por la salud recuperada, fijó atentamente sus ojos en él y en su madre, y les preguntó: -Y, por qué venís tan cansados y cubiertos de polvo? -Venimos del pueblo. -Y, por qué venís a pie? -Porque nos falta de esto... Y don Bosco, sonriente, movía el dedo pulgar sobre el índice, dando a entender que no tenían dinero. ((**It2.528**)) -Y, dónde vais a vivir ahora? -Traigo aquí a mi madre, dijo don Bosco; voy a vivir con ella en casa Pinardi, junto al Oratorio. -Pero, con qué cuentas para montar una casa? Sin empleo, sin estipendio, cómo te la vas a arreglar para hacer frente a la vida en esta ciudad? -Me haces una pregunta a la que, de momento, no sé responder; pero nos ponemos en las manos de Dios y espero que no dejará de ayudarnos. -Y os espera alguien en casa? -No hay nadie. -Pero, al menos, habrás pensado en preparar algo para cenar? -íQué quieres que te diga! Aún tengo que pensarlo. Pero estáte tranquilo; ya pensará la Providencia. -Bueno, bueno... repetía el buen teólogo, conmovido a la vista de tanta fe y tanto valor; pero, entretanto... si yo supiera... si yo pudiera... Y rebuscaba en los bolsillos. -Te admiro, de veras, y te aplaudo, añadió; siento no llevar dinero; pero, toma, por el momento. Y diciendo esto sacó el reloj de su bolsillo y se lo regaló. (**Es2.395**))
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