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((**Es2.205**) no se podían conocer? Sus sueños, el personaje misterioso que en ellos le acompañaba quién podía ser? Sea como fuere, sabía infundir en sus jóvenes gran respeto y gran amor al Angel de la Guarda. Con mucha frecuencia entonaba él mismo el cántico sagrado que había puesto música en honor del Santo Angel y que cantaban los muchachos con entusiasmo. Les decía: -Avivad vuestra fe en la presencia del Angel de la Guarda, que está siempre con vosotros. Santa Francisca Romana veía el suyo constantemente delante de ella, con las manos sobre el pecho y los ojos clavados en el cielo; pero, cuando cometía la menor falta, el Angel se cubría la cara y le volvía la espalda, como avergonzado. Y, para infundirles confianza en él, les contaba frecuentemente la historia de Tobías y el arcángel Rafael, el gran milagro de los tres hebreos, ilesos en el horno de Babilonia y otros hechos semejantes de los que están llenas la Sagrada Escritura y la Historia Eclesiástica. No se cansaba de recordar en sus pláticas ((**It2.264**)) a este tierno y celestial amigo: -Sed buenos, les decía, para que esté contento vuestro Angel Custodio. En vuestras penas y desgracias materiales o espirituales acudid al Angel con plena confianza y él os ayudará. Cuántos, que estaban en pecado mortal, fueron librados de la muerte por su Angel para que tuvieran tiempo de confesarse bien. íAy de los escandalosos! Los ángeles de los inocentes traicionados pedirán venganza ante Dios. íQué consejos los de don Bosco cuando hablaba privadamente con uno o con otro, según la necesidad, y en particular con sus penitentes!: -íAcuérdate de que tienes un Angel por compañero, guardián y amigo! -Si quieres complacer a Jesús y a María sigue las inspiraciones de tu Angel de la Guarda. -Invoca a tu Angel en las tentaciones. Tiene él más ganas de ayudarte que tú de que te ayuden. -Sé valiente y reza: también tu Angel Custodio reza por ti y será escuchado. -No prestes oído al demonio y no le temas; él tiembla y huye ante la presencia de tu Angel. -Pide a tu Angel de la Guarda que venga a consolarte y a asistirte en la hora de tu muerte. Hubo muchos jóvenes que manifestaron más tarde a don Rúa haber recibido favores extraordinarios y haberse visto libres de peligros gracias a esta devoción, que les había inculcado don Bosco. Señalaba también a los jóvenes algunos días de especial devoción al Angel de la Guarda. Y así les decía y escribía: (**Es2.205**))
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