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((**Es19.58**) Después de este decreto se introducía la Causa, o lo que es lo mismo, se aceptaba por la Santa Sede para el desarrollo de la misma hasta la ((**It19.59**)) canonización. Por efecto del mismo, ninguna autoridad eclesiástica podía ya actuar en la Causa, sin permiso de la Congregación de Ritos. A partir de la introducción de la Causa le correspondía al Siervo de Dios el título de Venerable, que no autoriza para ningún culto público 1. El sucesor del Venerable, intérprete del sentimiento común, apenas recibió comunicación oficial del decreto, elevó un himno de júbilo, escribiendo el seis de agosto a todos sus queridísimos hijos de la Congregación: íDon Bosco ya es Venerable! Es ésta la fausta noticia por la que hace tantos años suspirábamos y que finalmente nos llegó en alas del telégrafo el veinticuatro de julio último. Este es el feliz anuncio que, repetido en todas las lenguas por medio de los periódicos, ha alegrado el corazón de innumerables amigos y admiradores de don Bosco. Estoy seguro de que, por muy remota que pueda ser la morada de muchos Misioneros nuestros, también en aquellos inmensos desiertos de América habrán recibido la noticia de este alegre suceso. No quise, sin embargo, dar comunicación oficial del mismo hasta leer con mis ojos el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos y besar con transportes de alegría la firma del Augusto Pontífice Pío X, que se dignó confirmar el voto. Y este inefable consuelo me fue concedido en estos últimos días, cuando nuestro querido Procurador General, don Juan Marenco, el cual actuó tanto hasta llegar el asunto a su término, vino a traerme personalmente el precioso documento. íDon Bosco ya es Venerable! Cuando me tocó comunicar con mano temblorosa a toda la familia salesiana la muerte de don Bosco, escribía que aquel anuncio era el más doloroso que podía haber dado en mi vida; ahora en cambio la noticia de la Venerabilidad de don Bosco es la más dulce y agradable que pueda daros antes de bajar a la tumba. Con este pensamiento estalla en mi pecho un himno de alegría y agradecimiento. Vimos durante muchos años a nuestro buen padre abatido por el peso de penas indecibles, sacrificios y persecuciones, sí; pero íqué satisfacción más grande la de ver a la Iglesia Católica ocupada en su glorificación ante el mismo mundo! Si hubiéramos dudado alguna vez de que nuestra Pía Sociedad fuese obra de Dios, ya puede estar tranquilo nuestro espíritu, desde el momento en que la lesia con su inefable magisterio llama Venerable a nuestro Fundador. íQué agradecidos debemos estar al Sumo Pontífice Pío X, que se dignó ((**It19.60**)) proponer la Causa de don Bosco al estudio de la Sagrada Congregación, mucho antes de lo que suele hacerse aun cuando se trata de personajes muertos en olor de santidad! El cardenal Vives y Tutó, Ponente de la Causa de don Bosco, al felicitar a la Pía Sociedad Salesiana por la Venerabilidad de don Bosco, habló de él de tal manera que nos hizo llorar de alegría y considerar como un especialísimo favor de la Providencia ser sus hijos. En estos días nos llueven de todas partes cartas de felicitación de ilustres personas que participan 1 Un decreto de la Congregación de Ritos, del 26 de agosto de 1913, recogido en el Código de Derecho Canónico, establece hoy que este título sólo se conceda a los Siervos de Dios después de haber sido reconocido el heroísmo de las virtudes.(**Es19.58**))
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