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((**Es19.275**) para los cinco Cardenales arriba mencionados; faltaba el eminentísimo cardenal Schuster, que había debido volver a Milán inmediatamente después de su discurso. Las densas nubes que cubrían el cielo, dejaron afortunadamente de diluviar, hasta que acabó el imponente cortejo sacerdotal que, desde el Oratorio, hizo su entrada por el recinto sagrado a la Basílica, poco antes de la Misa pontifical. Tras de la cruz procesional y el clero de servicio iban con capa pluvial y mitra ciento veinte entre Prefectos apostólicos, Obispos, Arzobispos y Cardenales. Iba el último el cardenal Fossati con espléndidos ropajes pontificales, adornado con el sagrado palio arzobispal. Francia estaba representada por el Cardenal de Lyon y por los Obispos de Annecy, Fréjus, Langres, Lourdes, Metz y Montpellier; España, por el Cardenal de Tarragona y el Obispo de Málaga; Polonia ((**It19.331**)), por el Cardenal Primado; Lituania, por dos Prelados, salidos de las prisiones rusas; Malta, por el Obispo de Gozo; América, por los Obispos de Talca (Perú), Taija (Bolivia) y Santos (Brasil). Asistían diversos Prelados Salesianos: de la India, el Prefecto Apostólico de Assam, el Administrador Apostólico de Krishnagar y el Arzobispo de Madrás; del Brasil, el Prelado de Río Negro y Porto Velho y el Arzobispo de Belem de Par…; del Paraguay, el Obispo de Concepción; del Ecuador, el Vicario Apostólico de Méndez y Gualaquiza; de Chile, el de Magallanes y, de las Islas Filipinas, el Delegado Apostólico monseñor Piani. Todo el movimiento del alto clero se desarrolló con perfecto orden, gracias a los diligentes preparativos y la habilidad, más única que rara, de don Eusebio Vismara, que supo dirigir con decorosa y simultánea uniformidad a tan gran número de prelados durante la función. La nueva Misa, compuesta expresamente por el salesiano don Alejandro De Bonis, fue alabada como muy digna de la ocasión 1. El cardenal Fossati pronunció la homilía. Evocó en el exordio la alegría de la reciente Pascua romana, definida por el Padre Santo como Pascua Salesiana; trazó, después, con elocuencia la figura de S. Juan Bosco, resaltando sobre todo sus rasgos característicos de padre y maestro de la juventud y exaltando su incansable apostolado. 1 Archiginnasio (Bolonia, mayo-junio de 1934): <>. (**Es19.275**))
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