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((**Es18.238**) A propósito de París, dijo don Miguel Rúa que don Carlos Bellamy, después de pasar todo un día recorriendo la ciudad, no había recogido más que siete francos. Don Bosco replicó: -En estos casos de necesidad, el Director haga litografiar un centenar de cartas que digan: <>. De este modo, se recogerá algún dinero; de otra forma, si se va a hacer una visita inesperada, de improviso, sin ser conocido, sin presentar el propio título y autorización, no se consigue nada. Podríase, además, imprimir una tarjeta de visita, en la que, debajo del propio nombre, se pusiera: Recomiendo al Señor... (dejando espacio en blanco, para escribir después el nombre a mano) a los pobres muchachos de la casa tal, de la que soy Director, rogándole me tenga presente en su caridad. Estas tarjetas de visita ((**It18.269**)) se podrían imprimir para todos los directores de las casas que viven de beneficencia. Hasta se podría poner en ella la frase: El que da a los pobres será recompensado con largueza por el Señor. Don Pablo Albera pidió que se le autorizara para comprar un terreno que encuadraba el patio de la casa de San León; se deberían pagar veinte mil francos ante notario. El Capítulo lo aprobó y dijo don Bosco: -También, en este caso, se podría repartir una circular, después de firmado el compromiso con el propietario, en la que se dijera: <>. Y se visita hoy a un Cooperador, mañana a otro, llevando un cuaderno en el que se van recogiendo las firmas. Rióse el Capítulo al ver con qué facilidad encontraba don Bosco soluciones prácticas para obtener limosnas y siguió diciendo: -Antes, yo podía trabajar, yendo de acá para allá en busca de dinero; pero ahora me limito a trabajar continuamente con la imaginación. Trazo un proyecto, examino el pro y el contra, lo determino, lo establezco... Ahora se trata de la compra de ese terreno. Pues bien, que me mande don Pablo Albera una lista de los señores más influyentes de Marsella; yo les escribiré y alguna gracia de María Auxiliadora hará lo demás. En otra ocasión ya se había tratado de la compra de una tipografía, que el señor Mingardón, marsellés, quería ceder en condiciones (**Es18.238**))
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