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((**Es17.490**) los aprendices y ahorraban las suyas... Un día se discutía por las herramientas rotas, otro por las que habían desaparecido o porque se habían usado fuera del taller y del tiempo del trabajo. Asimismo surgían disensiones sobre la modalidad de los trabajos, la negligencia en enseñar a los muchachos y altercados por las ganancias cuando estaban interesados en una empresa. Ensayé enviar a los muchachos a los talleres de la ciudad, después establecí los talleres en casa. Puse también a todos los muchachos con jefes, que ejerciesen en nuestros talleres la autoridad de dueños del negocio; pero entonces los muchachos se convertían en verdaderos criados suyos y quedaban fuera de la autoridad del Superior. No se podía ejercer una vigilancia directa, los muchachos no escuchaban más que al jefe; a veces corría peligro de ser alterado el horario mismo, por la urgencia de un trabajo. En fin, todo eran líos y dificultades. Parecíale a don Miguel Rúa que los Salesianos de Faenza se encontraban en circunstancias especiales, que convenía tener en cuenta. Don Bosco replicó: ->>Qué necesidad hay actualmente de talleres en Faenza? Por ahora, limítese don Juan Bautista Rinaldi al oratorio externo y a las escuelas nocturnas. Siga los reglamentos que hemos tenido aquí en el Oratorio en los comienzos, y así no habrá choques con las autoridades y con la gente. Los primeros internos del Oratorio fueron los estudiantes y después vinieron los aprendices para ayudar a los gastos de los estudiantes. Por eso, primero tuvimos los zapateros. El primer encuadernador fue Bedino, apodado Gobierno. Cuando hubo que comenzar las construcciones vinieron los carpinteros y los herreros. Cuando fue necesario organizar asociaciones de lecturas católicas, de textos para las escuelas, aparecieron los cajistas e impresores. El trabajo para los aprendices lo dan los estudiantes; éste es el principio, que debemos seguir, especialmente en las ciudades pequeñas. Los choques, que tuvimos en Turín cuando el Congreso de los Tipógrafos, que querían se acabara con la tipografía del Oratorio, nos indica el peligro que hay, si se quiere competir con otros en los trabajos, aun en las grandes ciudades. ((**It17.571**)) Por todas estas razones, el Capítulo rechazó el plan de don Juan Bautista Rinaldi, que, sin apartarse de las normas trazadas por don Bosco, encaminó muy bien su casa. (**Es17.490**))
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