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((**Es17.403**) canto sencillo acompañado por el órgano 1. -3.° Tocante a la comida, limitarse concienzudamente a las deliberaciones capitulares. -4.° Los objetos de escritorio, despáchense en las oficinas correspondientes, y no en los llamados banchini (tiendecillas) donde suelen lamentarse ((**It17.468**)) verdaderos inconvenientes y, a veces, desórdenes 2. -5.° Si la necesidad pide colocar alguna tienda, confíese a alguno de honradez y fidelidad conocida; las más de las veces, no son conocidos los hurtos que se cometen en tales días de fiesta. -6.° Máxima vigilancia para que los alumnos internos no puedan alternar libremente con los externos>>. El Capítulo juzgó que el primer punto sobre alfombras y tapices era de difícil cumplimiento, pero don Bosco dijo tajantemente: -Tocante a esto, véase lo que fuere mejor; pero ésta es mi opinión. Los muchachos, que no le veían más que algunas veces y de paso, seguían siendo objeto de sus paternales solicitudes. Un día hizo anunciar que conocía sus conciencias y que todos los que quisiesen aprovechar la ocasión podían hablar con él, en el confesionario o fuera; dijo especialmente que les hablaría de su porvenir. Los primeros en rodearle impacientes fueron los alumnos de los cursos superiores. Muchos de ellos quedaban maravillados y se comunicaban después, en las recíprocas confidencias, lo que habían oído, o, cuando menos, se repetían uno a otro cómo les había mostrado con exactitud el estado en que se encontraban. Don Pablo Ubaldi nos hablaba emocionado de ello en los últimos días de su vida. Al acabar el coloquio con el Santo le había dicho: -Ten cuidado con la serpiente, que intenta envolverte en sus anillos. En su ingenuidad, narró casualmente este detalle a otro muchacho, que palideció y exclamó: -íAh!, la serpiente soy yo. Tú no te has dado cuenta; pero es así. De alguna velada expresión suya, se trasluce que don Bosco le dijo en aquella ocasión y le repitió después que, si se hacía salesiano, daría gran lustre a la Congregación 3. 1 Quiere decir exclusión de instrumentos musicales de metal y violines, que, a la sazón, se acostumbraba admitir en todas partes en las grandes solemnidades. 2 En aquellos tiempos hacíase una gran feria de libros y objetos religiosos y escolares, para comodidad y provecho de los alumnos, que compraban con las llamadas marcas o sellos. (Fue fantástica después en España, la feria de María Auxiliadora de Sarriá, con <> de mercancías de toda suerte, en las que sólo se compraba con billetes que se adquirían en el Banco de María Auxiliadora. Había música y podía entrar el público de la calle). (N. del T.). 3 Pero se lo dijo en términos vagos. La segunda vez, siendo don Pablo Ubaldi ya clérigo, don (**Es17.403**))
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