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((**Es17.348**) En aquel momento, Su Santidad hizo llamar a monseñor Macchi para que le fueran remitidas las distintas memorias ya preparadas. Pero, desgraciadamente, la enfermedad y la ausencia de V. E. paralizaron estas negociaciones, y hace sólo unas semanas llegué a saber que los expedientes habían sido depositados en la oficina de V. E. a la espera de su regreso 1. ((**It17.402**)) Durante este tiempo, don Francisco Dalmazzo se encomendó a monseñor Mocenni, quien, con gran bondad, quiso hablar del asunto a Su Santidad aun sin cartas comendaticias. Se concedió la Encomienda de San Gregorio Magno al conde Colle de Tolón. Para las demás, fue el mismo Padre Santo quien contestó que se acudiera a la Congregación. Ahora me encomiendo a la eficaz protección de V. E. para que me ayude en estas diligencias. En general, estos bienhechores han hecho y están dispuestos a hacer considerables donativos y yo había asegurado a Su Santidad que estas beneficencias las dedicaría al Obolo de San Pedro, pero a cuenta de la construcción de la fachada de la iglesia del Sagrado Corazón, que Su Santidad se comprometió a levantar a sus expensas. El Padre Santo, que no tenía a su alcance los documentos necesarios, notó al aludido monseñor Mocenni que el señor de Montigny no parecia pertenecer a familia noble, mas consta por memorias exactas que las grandes obras de caridad de este generoso señor son verdaderamente dignas de un noble. En Francia se ensalza su celo por las obras públicas de caridad y de religión y, particularmente, por el Hospicio de San Gabriel en la ciudad de Lille, administrado por él como director y presidente hasta el día en que la obra fue confiada a los Salesianos. Tiene ahora preparada la cantidad de doce mil francos para entregarlos a favor de la iglesia del Sagrado Corazón. Adjunto copia de su genealogía que, partiendo de él, se enlaza con los antiguos Reyes de Francia. Expuesto esto, suplico a V. E. se digne aconsejarme, si le parece del caso seguir la negociación con el Padre Santo o acudir directamente a la Secretaría de los Breves, como lo sugirió el mismo Padre Santo. De todos modos, yo me atendré puntualmente a los consejos que V. E. se digne sugerir a don Francisco Dalmazzo. Tenga a bien, por fin, perdonar la gran molestia que le causo; le aseguro, para recompensar de algún modo su gran bondad, que haremos cada día especiales oraciones a Dios por su preciosa salud, al tiempo que, con la más profunda gratitud, tengo el alto honor de poderme profesar, De V. E. Rvma., Turín, 28 de agosto de 1884 Muy humilde y seguro servidor, JUAN BOSCO, Pbro. 1 Monseñor había contestado en estos términos a don Bosco, que le había escrito durante su enfermedad: Rvmo. don Bosco: Estoy agradecidísimo al interés que tiene por mi persona y agradezco sus oraciones y las que mandó hacer también a otros al Señor por mí. Gracias a usted, las condiciones de mi salud han ido mejorando poco a poco. Me hará algo muy grato, si tiene a bien seguir dispensándome el favor de sus santas oraciones y, en compensación, yo no dejaré de implorar del cielo para usted (**Es17.348**))
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