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((**Es17.230**) misma, ya nacida y crecida con buenos auspicios, queda ahogada o languidece y se pierde. Los periódicos, los libros malos, los compañeros y las conversaciones indiscretas en familia son, a menudo, causa funesta de la pérdida de las vocaciones y, no raras veces, por desgracia, el estrago y extravío de los mismos, que han hecho ya la elección de estado. Recordemos que nosotros regalamos un gran tesoro a la Iglesia cuando procuramos una buena vocación y hacemos que esta vocación o este sacerdote vaya a la Diócesis, a las Misiones o a una casa religiosa; siempre será un gran tesoro que se regala a la Iglesia de Jesucristo. Pero no se aconseje a cualquier jovencito, si no está seguro de conservar la virtud angélica en el grado establecido por la sana Teología. Transíjase en cuanto a la mediocridad de talento; pero no en cuanto a la falta de la virtud de que hablamos. LA OBRA DE MARIA AUXILIADORA Cultivad la obra de María Santísima Auxiliadora, de acuerdo con el programa que ya conocéis. Por falta de medios, no dejéis nunca de recibir a un joven, que dé buenas esperanzas de vocación. Gastad todo lo que tenéis; si es preciso, id incluso a pedir limosna y, si después de esto os encontráis faltos de medios, no os apesadumbréis, pues la Santísima Virgen os auxiliará de alguna manera, aun prodigiosamente. VOCACION A LA CONGREGACION SALESIANA El trabajo, la buena y ejemplar conducta de nuestros hermanos ganan y, por así decir, arrastran a sus alumnos a imitar sus ejemplos. Háganse sacrificios económicos y personales, pero practíquese el sistema preventivo y tendremos vocaciones en abundancia. Si no se pueden suprimir, procúrese al menos disminuir los días de vacaciones, por cuanto fuere posible. La paciencia y la dulzura, las cristianas relaciones de los Maestros con los alumnos, despiertan muchas vocaciones entre ellos. Pero también aquí póngase mucha atención para no aceptarlos nunca entre los Socios, y menos todavía para el estado eclesiástico, si no hay certeza moral de conservar la virtud angelical. Cuando el Director de una de nuestras casas descubra a algún alumno de costumbres sencillas, de buen carácter, procure ganarse su amistad. Dígale a menudo alguna palabra, escúchele de buena gana en la confesión, encomiéndese a sus oraciones; asegúrele que reza por él en la santa misa; invítele, por ejemplo, a comulgar en honor de la Bienaventurada Virgen o en sufragio de las almas del Purgatorio, por sus parientes, por sus estudios y cosas parecidas. ((**It17.263**)) Al acercarse el final de sus estudios de bachillerato, convénzale para seguir la vocación, el lugar que él considera más provechoso para su alma y que más le consolará en la hora de la muerte. Compare la situación de su conciencia y observe si era mejor en su casa, durante las vacaciones o en el colegio, etc. Pero trate de impedir la vocación eclesiástica en aquellos que quisiesen abrazarla para ayudar a la propia familia por el motivo de ser pobre. En estos casos, aconséjese tomar otro camino, otra profesión, un arte, un oficio, pero jamás el estado eclesiástico. (**Es17.230**))
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