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((**Es17.178**) Queridos hijos míos, escuchad, recordad y practicad estos avisos que os doy. Advierto que mis años declinan a su ocaso. También los vuestros van pasando velozmente. Trabajemos, pues, con celo, para que sea abundante la mies de las almas salvadas, que podamos presentar al buen Padre de familia, que es Dios. El Señor os bendiga y con vosotros, a nuestros jóvenes alumnos, a quienes saludaréis de mi parte, encomendando a sus oraciones a este pobre anciano, que tanto los quiere en Jesucristo. Fiesta de Todos los Santos. Afectísimo en Jesucristo, JUAN BOSCO, Pbro. Para el Oratorio en particular quedaban sobre el tapete dos relevantes propuestas, que después se redujeron a una sola. Se trató de cambiar el Director o de poner dos. El Capítulo General de 1883 había deliberado que se nombrase un Consejero profesional para toda la Congregación. Ninguno parecía más apto para aquel cargo que don José Lazzero; prevaleciendo, pues, la primera propuesta, se elevaría a don José Lazzero a aquel cargo; y se ((**It17.201**)) confiaría la dirección del Oratorio a don Juan Bautista Francesia. Pero, como alguno dudara de que don Juan Bautista Francesia se las tuviese todas consigo para mantener el orden en el Oratorio, don Bosco cortó así el debate, en la sesión del cuatro de septiembre, después de dejar que cada uno expresase su parecer: -Es difícil encontrar una persona, que congenie con todo el mundo y guste a todos. A uno le parecerá demasiado dulce; a otro, poco condescendiente; a un tercero, muy descuidada; a un cuarto, excesivamente rigurosa. Somos hombres y tenemos que hacer las cosas humanamente. Pongamos nuestras resoluciones dentro de un plan de posibilidades. Me parece que lo único por lo que se puede criticar a don Juan Bautista Francesia es por su excesiva bondad. Pero tiene tanta ciencia y piedad como no es fácil encontrar en otros. Trabajó durante mucho tiempo en el Oratorio y lo conoce a fondo. Hace lo que se debe hacer y tiene, además, gran conocimiento del Reglamento. Por último, después de escuchar varias observaciones, concluyó diciendo que don Juan Bautista Francesia pasaría al Oratorio y don César Cagliero tomaría la dirección del colegio de Valsálice. En cuanto a la propuesta de poner en el Oratorio un nuevo Director, se presentaba la de poner dos, uno para los estudiantes y otro para los aprendices, pero independientes uno del otro. La razón era la inmensidad del Oratorio, donde un hombre solo no podía atender a la responsabilidad de todo el complejo; cada taller, por ejemplo, proporcionaba a la dirección el peso de todo un colegio. Pero, una vez constituido este doble régimen dentro del mismo ambiente, >>reinaría (**Es17.178**))
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