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((**Es16.446**) Por lo demás, cuando se conoce el centro educativo de Auteuil, el oratorio de Valdocco no tiene nada de sorprendente; es mucho mayor, pero mucho menos poético. Lo que hay allí de sorprendente no es precisamente lo que allí véis, es lo que oís en la ciudad, a la gente del pueblo, es la leyenda de don Bosco. Cada barrio tiene su historia, que muestra claramente el carácter del hombre. Por ejemplo, hay que oír contar en los suburbios cómo el pobre Bartolomé Garelli dio origen a esta gran obra. Era un muchacho vagabundo por las calles de Turín... Por casualidad, entró en la sacristía, en el momento en que don Bosco se revestía con los sagrados ornamentos. Precisamente el viejo sacristán buscaba un monaguillo para ayudar a misa. Vio de pronto a aquel muchacho, que atravesaba la puerta, y le pareció que era la presa oportuna, lo agarró y, como el muchacho se resistía, le dio unos pescozones. Gritó al muchacho: intervino don Bosco, le tranquilizó y advirtió que, si se negaba a ayudar a misa, era porque no sabía nada de religión. Aquella misma tarde, don Bosco le enseña a hacer la señal de la cruz; al día siguiente, recibe a uno de sus compañeros... Y está creada la obra. Comienza entonces esa lucha heroica entre don Bosco y todas las fuerzas de la sociedad y de la naturaleza, coaligadas contra él, lucha que el señor D'Espiney ha compendiado tan admirablemente en su interesante libro 1. Diríase que se asiste a un espectáculo fantástico. Parece que el espíritu del mal quiere acobardar a este hombre, porque tiene todo en su contra. Primero instala su refugio en su propia habitación, una pobre celdita, donde apenas caben cinco personas, una parte de los muchachos está por la escalera y el resto en los pasillos. Ello produce un terrible trastorno en la casa. Todo el mundo se queja; hay que largarse y don Bosco alza el vuelo con su nidada. Una gran dama lo recoge en una especie de palomar, en el hospicio de Santa Filomena. Don Bosco pone allí su nido, van otros muchachos y comienza sus famosas escuelas nocturnas. Aparece ya ((**It16.543**)) aquella magia de la palabra, aquella dulzura, aquella caridad, que hacen que el pueblo lo adore. Pero, apenas están organizadas aquellas escuelas, cuando los enemigos de don Bosco le obligan a trasladar su palomar. Una mañana ve la gente del barrio que don Bosco se ha marchado con su bandada de gorriones. >>Qué ha pasado? Se le encuentra en la plaza ante la capilla de San Martín, con más vida y confianza que nunca. <>. Y, en efecto, todo lo encuentra a su favor; lleva cada día sus muchachos al catecismo y, como ha preparado un grupo de cantores, se anuncia su paso con canciones y cánticos religiosos. Acude la gente desde los más lejanos rincones: <<íAhí va don Bosco! íAhí va don Bosco!>>. Pero con el éxito aumentan las dificultades. Como trescientos muchachos no pueden divertirse sin alterar la paz del barrio, muy pronto se quejan los vecinos, el alcalde pedáneo se enfada; y es preciso volver a largarse. Alza el vuelo don Bosco y va a posarse junto a la iglesia de San Pedro ad Víncula; 1 La obra del doctor Carlos d'Espiney es la más notable y la más completa que se ha escrito sobre don Bosco. (**Es16.446**))
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