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((**Es14.422**) después de la bendición, sacerdotes, señores y señoras asediaron a don Bosco en la sacristía, todos con ansias de decirle una palabra, besarle la mano, encomendarse a sus oraciones, recibir su bendición y una medalla de sus manos; y ninguno se marchó hasta conseguir su propósito. La colecta fue aproximadamente de quinientas cincuenta a seiscientas liras. El Arzobispo no pudo asistir por ser la víspera de la Ascensión de N. S. J. C. y lo mismo les pasó a varios cooperadores sacerdotes. Pero el Arzobispo envió a todos los reunidos su bendición episcopal. Don Bosco advirtió, antes de bajar del púlpito, que en el patio interior de las Escuelas habría algún entretenimiento para los que deseasen quedarse. Todos los invitados se quedaron a oír ((**It14.493**)) la banda, que cumplió muy bien su papel, ejecutando con mucha perfección varias piezas de autores célebres y clásicos. Don Bosco no quedó libre hasta la hora de la cena. >>El día siguiente, jueves 6 de mayo, fiesta de la Ascensión de N. S. J. C., lo pasamos en Sampierdarena. 7 de mayo, a las siete y cuarto, nos encaminamos a la estación, acompañados por don Francisco Cerruti y don Juan Bautista Francesia, y llegamos al Oratorio a eso de las doce y media; los alumnos en formación, junto con los sacerdotes y clérigos recibieron a don Bosco a los acordes de la banda. Cantaron un himno durante la comida. Toda la casa se llenó de júbilo con su llegada, después de una ausencia del Oratorio de casi cuatro meses>>. Antes de salir de Sampierdarena, hubiera querido consolar con su presencia a los hijos de Varazze; anhelaban también su ida a Savona las monjas de la Misericordia, ansiando que bendijese a su Superiora gravemente enferma. Pero tuvo que renunciar a lo uno y a lo otro, escribiendo al nuevo director, don José Monateri, en estos términos: Mi querido Monateri: Es muy urgente mi ida a Turín. Así que no puedo desviarme hasta Varazze y Savona. Te espero en Turín para la fecha que puedas venir. Mientras tanto, asegura a las Monjas de la Misericordia que no dejaré de rezar por ellas y por su Superiora. Tan pronto como llegue a Turín, haré oraciones especiales ante el altar de M. A. para que Dios conserve todavía en vida la preciosa columna, o mejor, el cimiento de ese maravilloso instituto. Dios te bendiga, mi querido Monateri: saluda cordialmente a todos nuestros hermanos y alumnos y rogad por mí, que siempre seré en J. C. vuestro, Sampierdarena, 7 de mayo de 1880 Afmo. amigo JUAN BOSCO, Pbro (**Es14.422**))
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