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((**Es14.244**) para que llegase a Roma con las felicitaciones de Navidad y Año Nuevo; se hablaba en ella de los recientes progresos en tierras patagónicas, de la inminente apertura de una casa en Patagones y de la colaboración prestada por las Hijas de María Auxiliadora 1. Sin aguardar a que sus gestiones con la Santa Sede surtieran el efecto deseado, el 17 de septiembre renovó por tercera vez sus peticiones a la Santa Infancia y a la Propagación ((**It14.280**)) de la Fe para obtener recursos en favor de sus misiones, acompañando la petición con una copia de la carta del Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Aneyros, en la que se ponderaban los méritos de los Salesianos en la República Argentina. Las respuestas fueron, como de costumbre, atentísimas en la forma y negativas en la sustancia. La Santa Infancia ayudaba únicamente a misioneros que atendieran a bautizar, rescatar y cuidar niños infieles y no socorría a misioneros nacientes, mientras no poseyesen residencias destinadas a aquellos tres fines; además, no admitía al derecho de asignaciones fijadas a nuevas misiones, sino cuando la Obra aumentase los medios que le hicieran posible extender la esfera de su beneficencia. En esta carta encontramos una preciosa alusión al Director General, que se complacía de lo oído en el Congreso de Angers, sobre las <> del Beato. Aquel Congreso, celebrado poco antes, se había ocupado exclusivamente de instituciones obreras católicas; Ernesto Harmel, hermano de León el bon pŠre (buen padre) de Val des Bois, había leído en él un informe sobre la naturaleza y desarrollo de las escuelas profesionales fundadas por don Bosco. De este Congreso tenemos otro recuerdo. Un sacerdote de París, el abate Machiavelli, conocido en Francia por su apostolado social y su competencia en cuestiones obreras, incardinado entonces en la diócesis de Nancy, pedía al Oratorio, el año siguiente, informes detallados sobre la Obra de don Bosco, que, según decía, había oído alabar grandemente en el Congreso de Angers y de la que sólo conocía la existencia 2. Se le enviaron los números publicados hasta entonces del Boletín francés, que había ((**It14.281**)) hecho su primera aparición en abril de 1879 y, además 1 Véase: Apéndice, doc. núm. 38 A-B. 2 Carta al P. Pozzan, administrador del Boletín, Nancy, 16 de abril de 1880. Decía el abate: <>. El contestaba a una carta de quien había pedido a aquella Curia el Añalejo diocesano para saber las direcciones de los curas, a quienes enviar el Bulletin Salésien. (**Es14.244**))
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