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((**Es14.224**) El traslado de la sede generalicia de Mornese a Nizza Monferrato se efectuó a primeros de febrero. Fue un doloroso sacrificio para el corazón de la Madre abandonar aquel nido de recuerdos; sólo la obediencia pudo arrancarla del lugar, donde había aprendido a amar y servir a Dios, y de donde jamás había creído tener que alejarse hasta el momento de cambiar la tierra por el cielo. Sólo tres fundaciones pertenecen al año 1879, una en Cascinetta, cerca de Ivrea, y dos en América: San Carlos de Almagro, en la capital argentina, y Las Piedras, en Uruguay. Para estas nuevas fundaciones dio el Beato a la Madre General esta norma: -Por ahora puede pasar la aceptación de asilos infantiles; pero siempre a condición de poder hacer funcionar en ellos el oratorio festivo y tener un taller para las jovencitas del pueblo. Por lo que toca a la casa de Las Piedras, hay una carta que demuestra el acuerdo del espíritu de la Madre y los principios que informaban la conducta del Fundador con los subalternos. Aquella comunidad, formada lo mejor posible con las hermanas disponibles, cojeaba un tantico. En consecuencia, escribió la Madre a la Directora 1: <((**It14.256**)) de Superiora. Pero no debéis asustaros; convenceos de que siempre hay defectos; hay que corregirlos y remediar todo lo que se pueda, con calma, dejando el resto en manos de Dios. Y, además, no hay que dar mucha importancia a las cosas insignificantes. A veces, por hacer caso de pequeñeces, se dejan pasar cosas grandes. Al decir esto, no querría entendierais que no hay que hacer caso de las faltas pequeñas; no es esto lo que quiero decir. Corregid, avisad siempre; pero, en vuestro corazón, compadeced y tened caridad con todas. Mirad, es preciso estudiar los caracteres y saberlos tratar; para obtener buenos resultados, hay que inspirar confianza. Es necesario que tengáis paciencia con sor Victoria, que la forméis poco a poco en el espíritu de nuestra Congregación; no puede haberlo adquirido todavía, porque estuvo demasiado poco tiempo en Mornese; me parece que, si la sabéis aceptar, resultará bien. Así también las demás; cada una tiene su defectos, hay que corregirlos con caridad, pero no pretender que carezcan de ellos, ni tampoco que se enmienden de una vez; íesto, no! Pero con la oración, con la paciencia y la vigilancia, poco a poco se logrará todo. Confiad en Jesús, poned todas 1 Carta a Sor Angelita Vallese, Nizza, 22 de julio de 1879. (**Es14.224**))
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