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((**Es12.79**) todas partes, y podría, ahora mismo, exponéroslas una a una o, por lo menos, mencionároslas; mas, por ahora, pienso que no debo hablaros de ello. Si alguno me recuerda estas palabras el año próximo, podré haceros ver las grandes cosas que el Señor se ha dignado iniciar este año y especialmente una, que os llenará de estupor. Dios ha comenzado y continuará sus obras, en las que todos tendréis parte. Estas conciernen al estado floreciente de la Congregación; y ellas, cuendo yo me encuentre en la eternidad, traerán relevantes consecuencias para la salvación de las almas y la gloria de Dios, ayudarán al bien universal de la Iglesia, serán ocasión de gloria (sí, dejad que diga esta palabra) para nuestra Congregación. Y en verdad, las maravillas, para cuya consecución quiere el Señor valerse de nosotros, los pobres Salesianos, son grandes. Vosotros mismos os maravillaréis y quedaréis atónitos al ver cómo habéis podido hacer todo esto ante los ojos del universo y para el bien de la sociedad humana. El Señor fue quien comenzó las cosas. El quien las puso en marcha y las dio el incremento que tienen ahora; El las sostendrá al correr de los años, El las llevará a término. Dios está dispuesto a hacer todas estas grandes cosas, que contribuirán al maravilloso aumento de los socios. Una sola cosa nos pide, y es que no nos hagamos indignos de la bondad y misericordia que nos tiene. Mientras correspondamos a sus gracias con el trabajo, con la moralidad y el buen ejemplo, el Señor se servirá de nosotros y vosotros os asombraréis de que se haya podido hacer y de que podáis hacer tanto; pues, si se procede con el espíritu de dulzura y de laboriosidad de san Francisco de Sales, el mundo debe rendirse y de ahí vendrá la gloria de Dios y el bien de la Sociedad. Y nosotros deberemos exclamar: Omnia possum in eo, qui me confortat (Todo lo puedo con El, que me anima). Hacia el fin de su discurso el Siervo de Dios parecía sumamente emocionado, y todas sus palabras habían adquirido una energía extraordinaria. El anuncio de <> para el año siguiente impresionó al auditorio; tenemos de ello algún indicio en un minúsculo diario de don José Lazzero, que no se conformó, en esta fecha, con escribir escueta y seca una de sus notitas de agenda, sino que, después de escribir: <<2, 3 de febrero. Conferencia en la iglesia pequeña con los informes de los Directores de las casas>>, sintió la necesidad de añadir: <((**It12.84**)) provecho a la Iglesia universal>>. El Beato quiso referirse principalmente, como lo dirá en las conferencias del 1877, a su grandiosa concepción de los Cooperadores Salesianos, madurada poco a poco, realizada en su forma definitiva a lo largo de este año y destinada a un porvenir, cuya idea cabal tuvieron dificultad en formarse de buenas a primeras, quién más quién menos, sus mismos colaboradores 1. Que era eso a lo que en realidad miraba, nos lo confirma la declaración confidencial, que hizo a don Julio Barberis el 19 de febrero. 1 Véase, vol. XI, cap. IV.(**Es12.79**))
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