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((**Es12.421**) Instituto a los Capuchinos; pero la experiencia había demostrado la necesidad de un cambio en esto, y también en otros puntos. Pensó el Padre Santo que el hombre cortado para el caso era don Bosco; y por eso ordenó al cardenal Bilio que le escribiera diciéndole, que haría cosa muy grata a Su Santidad, si asumía cuanto antes este encargo, yendo personalmente unos días a Roma o enviando allí a algún sujeto capacitado de su Congregación. El Siervo de Dios, para secundar mejor el deseo del Papa, determinó ir en persona a Roma para conocer de visu cómo estaban realmente las cosas. Al dar relación del asunto al Capítulo Superior el 5 de noviembre, no dejó de el gran paso que daba la Congregación con aquel soberano honor que le concedía el Romano Pontífice. -Pero es un hecho, añadió enseguida, que ahora el número de nuestros sacerdotes es muy escaso. Si se puede suspender la decisión del Padre Santo, lo haremos; y si él nos mandara, nosotros responderemos: -Somos sus humildes servidores; será nuestra gloria poderle obedecer, aun con gran sacrificio, hasta su más mínimo deseo. Fue, pues, a Roma con los misioneros. Cuando el Papa le tuvo ante sí, le dijo: -Deseo que os cuidéis de los conceptinos, que tienen una misión sublime y pueden ayudar mucho a los enfermos para bien morir. Pero no debéis reformar o corregir, sino crear o, mejor, identificar las Constituciones de los conceptinos con las de los salesianos 1. Dócil como siempre a la voz del Vicario de Jesucristo, pidió únicamente por favor que Su Santidad se dignase darle por escrito su pensamiento para meditarlo y llevarlo mejor a efecto. Entre tanto no perdió el tiempo. Conferenció varias veces con monseñor Luis Fiorani, Comendador del Espíritu Santo 2 ((**It12.486**)) y Protector del Instituto, y se informó por él sobre el estado del Instituto, los antecedentes del mismo y sus Constituciones, aprobadas para un quinquenio por vía de experimento. Una vez que se formó con estas conferencias una idea suficiente de lo que podía hacerse para corresponder a los deseos del Papa, compiló con Monseñor este memorial para presentarlo al Padre Santo por mediación de dicho Prelado, pues él tenía que salir de Roma. 1 Carta de don Bosco al cardenal Bilio, Turín 29 de noviembre de 1877. 2 Actualmente es el título de un Prelado Romano al que está confiada la iglesia del Espíritu Santo en Sassia, aneja al hospital del Espíritu Santo. En otro tiempo se denominaba así al gran maestre de la Orden hospitalaria de los canónigos regulares del Espíritu Santo en Sassia, suprimida por Pío IX. El hospital del Espíritu Santo fue fundado por Inocencio III en 1200 y fue durante mucho tiempo el mayor hospital del mundo. Se levanta en las cercanías del Vaticano, en la orilla derecha del Tíber. (**Es12.421**))
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