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((**Es11.361**) y admirable en sus obras. Ha venido a Niza para dejar instalados en ella a tres de los suyos e iniciar una obra, como él sabe hacerlo, sin más ayuda que la de la Providencia, y sin más apoyo que Dios>>. Con la narración de nuestra historia se verá cómo efectivamente lo ayudó la Providencia y lo sostuvo el Señor. El Patronage St. Pierre creció vigoroso, con la bendición de Dios, que en sus principios le envió el Vicario de Cristo en la tierra, con palabras poéticas y proféticas. El Siervo de Dios había encargado a don Juan Cagliero que informara al Padre Santo de aquella inminente fundación y que le rogara se dignase bendecirla. Pío IX, encomiando la Obra, dijo: <> 1. ((**It11.426**)) El árbol echó profundas raíces en Niza, creció y extendió sus ramas por toda Francia, sin abatirse ni siquiera bajo el ímpetu de las últimas tempestades. Cuando se conmemoró el vigésimo quinto aniversario de la fundación, dijo el orador oficial ante el primer santo Sucesor de don Bosco: <>. Y a continuación añadió: <>. Nosotros veremos cómo alentaba don Bosco con su presencia a los hijos de Niza; pero antes de seguir adelante, debemos ofrecer a los lectores una muestra de sus consejos y alientos, deplorando que se hayan perdido muchas otras o que permanezcan escondidas. Hasta ahora, por desgracia, no nos ha sido dado publicar más que dos cartas de aquel primer año. Una de ellas la escribió el Beato cuatro días después de su vuelta a Turín. Era su costumbre hacer de modo que sus hijos, separados de su lado, siguieran sintiéndose cerca de él, por lo que no ahorraba cartas. 1 Unit… Cattolica, n.° 285, 5 diciembre 1875. (**Es11.361**))
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