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((**Es11.228**) que están siempre como los mochuelos 1. Jamás preguntan nada. Esto no es buena señal. -íAh! Entonces no quiero ser de estos, dijo don Julio Barberis. La pregunta que hace mucho tiempo quería hacerle, es la siguiente. En aquel célebre sueño, >>vio solamente el pasado de los jóvenes, o también el porvenir, lo que cada uno hará y lo que llegará a conseguir? -Sí, sí, respondió don Bosco. No solamente vi el pasado, sino también el porvenir que se presenta ante los jóvenes. Cada joven tenía ante sí varios caminos, unos estrechos y espinosos y otros cubiertos de clavos de puntas afiladas. Pero todas estas sendas estaban cubiertas también de gracias del Señor, e iban a parar a un jardín amenísimo, en el que se disfrutaba de toda suerte de delicias. ->>Con esto nos quiere decir, prosiguió don Julio Barberis, que sabría indicarnos a cada uno el camino que debemos seguir, esto es, cuál es nuestra propia vocación, adónde iremos a parar y qué derroteros seguiremos? -Respecto al camino que cada cual ha de seguir, dijo el Siervo de Dios, y cómo acabará, no es el caso hablar ahora de ello. Decirle a un joven: -Tú seguirás por el camino de la impiedad, no es cosa que haga bien; sólo lograría llenarle el corazón de pavor. Lo que sí puedo decir es esto: que si ése emprende tal camino, puede tener la seguridad de que sigue la senda del cielo, que es para la que es llamado; y que quien no sigue este camino, no va por un sendero derecho. Algunos caminos son estrechos, llenos de guijarros y recubiertos de espinas, pero tened buen ánimo, mis queridos hijos; junto a las espinas también está la gracia de Dios; y, por otra parte, es tan grande el bien que nos aguarda al final del camino, que pronto se olvidarán las heridas. Lo que deseo que no olvidéis es que todo esto fue un sueño que nadie está obligado a creer. He comprobado que todos los que me piden explicaciones, toman bien mis avisos; con todo, haced lo que recomendaba san Pablo: Omnia autem probate, quod bonum est tenete. Otra cosa que desearía que no olvidaseis es que recordéis al pobre don Bosco en vuestras oraciones, a fin de que no me suceda lo que dice san Pablo: Cum aliis ((**It11.264**)) predicaverim, ego reprobus efficiar, que mientras os predico a vosotros no suceda que yo me condene. Yo procuro avisaros, pienso en vosotros, os aconsejo, pero temo hacer como la clueca, que va buscando insectos, gusanillos, semillas y toda clase de alimentos, pero todo para sus pollitos, y si no tiene otra comida abundante preparada para ella, se muere de hambre. Rezad, pues, por mí al Señor, para que no me suceda esto, sino que yo también consiga adornar mi corazón con muchas virtudes, de forma que pueda agradar a Dios y podamos todos juntos ir a gozar de El y a glorificarlo en el Paraíso. Buenas noches. 1 Don Bosco empleó el término piamontés: <>. (**Es11.228**))
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