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((**Es10.965**) Normas privadas para los Directores, que pueden servir de explicación y complemento de los Recuerdos confidenciales. 1.° Preocúpense los Superiores de cada casa de dirigir y formar su propio personal para la docencia, la asistencia y el servicio. Especialmente en estos años en que hay penuria de personas, y el personal que tenemos es casi todo muy joven. ((**It10.1048**)) 2.° Traten los Directores con mucha bondad y condescendencia a sus subordinados, y, por cuanto les sea posible, no asuman papeles odiosos. Si es materia disciplinar, ejecútela el prefecto. Si es algo importante concerniente a un hermano, comuníquese por escrito al Superior General. Las noticias para los padres sobre la conducta de los alumnos, de ordinario délas el Director; si éste no puede o no conviene por tener que tomar medidas algo severas, pase al prefecto o a otro las normas a seguir para desempeñar este oficio. 3.° Acérquense a menudo los Directores a los más necesitados para animarlos y mejorar su conducta, y para conocer sus particulares necesidades y poner remedio. 4.° Ténganse especiales atenciones con los miembros que han contraído méritos particulares, así en los viajes como en las distintas circunstancias de la vida y especialmente en las enfermedades. 5.° Guárdese en todos los colegios especialísima consideración con los profesos, sean clérigos o coadjutores, déseles mucha confianza y confíenseles, aunque sean menos hábiles que otros, los asuntos más confidenciales y delicados, incluso diciéndoselo, o haciendo que se den cuenta de que se les encarga aquello antes que a otros, porque son profesos y considerados como verdaderos hermanos. 6.° Todo Director tenga mucho interés por la clase de teología, y cuide que se dé con diligencia y no se omita nunca. 7.° Todo Director procure hablar o escribir con tiempo al Rector Mayor acerca de los que considera dignos para recibir las sagradas órdenes. Pero antes trate de ello con su Capítulo, y envíe su parecer. Acuérdese de volver a enviar la delegación con las indicaciones necesarias. 8.° Dése comodidad a los sacerdotes recién ordenados para estudiar moral. 9.° No dejen nunca los Directores de dar dos conferencias al mes; en una léanse y explíquense las Reglas, y en la otra trátese algún tema moral. Si el Director no puede dar la conferencia, hágase una lectura espiritual que la supla; pero no se omita nunca esto. 10.° No se olvide nunca el coloquio mensual (rendiconto); hágase pausadamente y con esmero. El Director interrogue especialmente sobre estos dos puntos: 1) >>Encontráis en vuestro cargo algo que os causa aversión y que pueda impedir vuestra vocación? >>Desde el otro coloquio a éste os parece haber hecho algún progreso espiritual? 2) >>Os consta de algo que pueda hacerse o impedirse para alejar la ofensa de Dios, evitar algún desorden o escándalo? Muchas veces se descubren cosas, que jamás imaginábamos, y de las que ellos creían estábamos enterados o que no les dábamos importancia. Cuando a través de un coloquio se conoce algo que puede ser fuente de mal, de desórdenes para un hermano, ((**It10.1049**)) tómese nota, y, cuando llegue el turno del interesado, hágansele preguntas alusivas, o pregúntesele abiertamente esto o aquello, según los casos. Así podremos preservar hasta de peligros graves y de modo que nadie quede ofendido, e impedir escándalos sin que nadie se dé cuenta. Pero póngase mucha atención en los coloquios para no tocar cosas de conciencia. 11.° Coloquio mensual y confesión deben ser cosas totalmente distintas; el coloquio (**Es10.965**))
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