Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es10.365**) Excelencia: Con los sentimientos de la más viva gratitud por los favores concedidos a los pobres muchachos asilados en este establecimiento, llamado Oratorio de San Francisco de Sales, me animo a renovar la misma súplica. La carestía de comestibles, la notable disminución de limosnas, la muchedumbre de niños abandonados me ponen este año en los mayores aprietos. Suplico, por tanto, a V. E. se digne conceder la mayor cantidad posible de prendas de vestir, calzado, mantas de toda suerte, por muy gastadas que estén, para estos pobrecitos. Cualquier trapo vale para aliviar su miseria, para defenderlos de la intemperie y de los rigores del tiempo. Los asilados en este establecimiento son casi ochocientos treinta; un número bastante mayor se encuentra en las casas existentes en Génova, Casale, Albenga, Savona y Lanzo. Un número considerable de ellos fue enviado por las Autoridades gubernativas de diversas provincias del Estado. Al ayudar V. S. a estos pobrecitos, a más de su imborrable gratitud hacia quien contribuyó a ponerlos en condiciones de ganarse honradamente el pan, se unirán a mí para ((**It10.396**)) invocar las bendiciones del cielo sobre todos sus bienhechores, y de modo particular sobre V. E. de quien tengo el alto honor de profesarme, Turín, 6 noviembre de 1872. Su seguro servidor JUAN BOSCO, Pbro. El comendador Lerici, Director General de los Servicios administrativos, le contestaba que había cambiado el sistema de administración y que, en adelante, sería imposible hacer semejantes donativos ante la falta de prendas usadas. En consecuencia, creía oportuno el Ministerio advertirle que <>, pero le hacía llegar ciento noventa y dos m antas de lana de campaña y treinta y siete gorros blancos de algodón de punto. íY todos acudían a él! El Delegado provincial de Enseñanza, Vicente Garelli, le recomendaba muchachos pobres y él los aceptaba sin más, por ser recomendados por este su sincero amigo, el cual, al acercarse el tiempo de los exámenes de magisterio, iba al Oratorio durante algunas semanas, a eso de las 6 de mañana, para dar clase a los clérigos y prepararlos a los exámenes para obtener el diploma. La Dirección de ferrocarriles y la Comisaría General de Policía le presentaban continuamente muchachitos solos o abandonados, y él, si tenían la edad prescrita por el reglamento, <> -son sus palabras- los admitía en el instituto. (**Es10.365**))
<Anterior: 10. 364><Siguiente: 10. 366>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com