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((**Es1.121**)((**It1.129**)) CAPITULO XVI EFECTOS DEL PRIMER SUEÑO -PROGRESOS DE LA INTELIGENCIA Y MEMORIA DE JUAN -SU ROBUSTEZ Y FUERZA PRODIGIOSA -ALGUNAS ANECDOTAS UNA voz dulcísima había dicho a Juan en el sueño: -íHazte humilde, fuerte y robusto! -Era una bendición que abarcaba a todo el hombre. En efecto, <> 1. Ciertamente Juan podía y debía, con ayuda de la gracia divina, adquirir la humildad, que da paz y perseverancia en la virtud; pero no estaba en su mano poder conseguir la fuerza y robustez de la mente, enriquecida con el talento y con una memoria feliz, ni el vigor de la salud y la fuerza de sus miembros. Y, sin embargo, también de esto tenía necesidad para poder adquirir los variadísimos conocimientos que le eran ((**It1.130**)) indispensables y para poder resistir, sin agotarse demasiado pronto, los trabajos que la divina Providencia le tenía preparados. Por esto nos parece que aquella voz no sólo contenía un consejo, sino que implicaba a la vez la donación de un señalado favor. Y reservando para otros capítulos el tratar del ingenio y la memoria de nuestro Juan, ya adelantamos aquí que solía él ir con sumo gusto a las plátivas y sermones en San Pedro o en otras capillas de las aldeas, en la parroquia de Buttigliera y de Capriglio, y al volver a casa, repetía literalmente a su madre y a sus hermanos cuanto había dicho el orador sagrado; y hasta los vecinos se reunían a su alrededor, admirando su gran memoria e inteligencia. En cuanto al cuerpo, sólo con mirar a Juan se veía que las palabras //1 Eclesiástico, XXX, 14-16. // (**Es1.121**))
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