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((**Es1.118**) obstáculos que se habrían de presentar para impedir sus progresos, las guerras que le suscitarían sus adversarios y el modo de vencerlas y superarlas. Y que ésta era la razón de su constante tranquilidad y de la seguridad del éxito en cuanto emprendía. Por lo que se ve, este sueño no fue simplemente una gracia, sino además una verdadera misión, una estricta obligación que Dios le exigía realizar. Yo lo compararía con la visión del joven profeta Jeremías. También él había respondido al Señor: <<íAh, Señor Yahvéh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho>>. Y el Señor le replicó: <> 1. Y cuál debería ser la misión de Juan Bosco: La fundación de nuevas sociedades religiosas, la Pía Sociedad de San Francisco de Sales y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; la salvación de los jóvenes en el mundo entero con los oratorios festivos, con las casas para jóvenes necesitados, talleres, colegios, colonias agrícolas; las vocaciones al estado eclesiástico, preparando para el santuario la flor de la juventud en muchos países y proveyendo de clero a las diócesis que carecían del mismo con la obra ((**It1.128**)) de los hijos de María Auxiliadora para vocaciones de adultos; la implantación de innumerables escuelas católicas como contraveneno a una multitud de maestros ateos, que no tardarían en levantar cátedras de error y de corrupción; la propagación de la buena prensa con numerosas tipografías, que difundieron millones y millones de libros de piedad, de historia, de lecturas populares, defensoras de las verdades católicas y volúmenes escolares expurgados de inmoralidades para deshacer los lazos tendidos a la inocencia y sacudiendo así, con este medio potentísimo, a los católicos de la inercia en que vivían, con el Boletin Salesiano, publicado en varias lenguas, con 200.000 ejemplares mensuales, dando a conocer lo que el Señor y la Santísima Virgen iban realizando; la asociación de los Cooperadores Salesianos, al presente con más de 200.000 miembros, que, al tiempo que le ayudaban con limosnas, oraciones y apoyo moral en todas sus empresas, fueran el lazo de unión entre el obispo y sus diocesanos, entre el párroco y sus feligreses para toda obra de caridad espiritual o temporal; el establecimiento de misiones evangélicas en las diversas partes del mundo, América, Asia, Africa; //1 Jeremias, I, 7-8. 19.// (**Es1.118**))
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